martes, 15 de mayo de 2012

¡Qué bien pinta la unidad!



En el bagaje de información acerca de la educación, se utiliza seguido el término "comunidad", ya sea para referirse a la comunidad educativa que la lleva a cabo o para referirse a la comunidad local que es, quien muchos dicen, uno de los principales agentes a cargo del tema.
Sin comunidad la educación no tiene sentido, pero no sólo en la organización escuela, sino en cualquier ámbito social.
Me crucé el otro día con un proyecto solidario en cárceles que me llamó la atención por su título y algo dice (mucho de hecho) acerca del valor de la comunidad, dejando una educación profunda "no formal". Se los comparto a continuación:




"Qué bien pinta la Unidad" es una actividad del Equipo de la Pastoral Penitenciaria del Obispado de San Isidro, a realizarse dentro del Taller de Alfarería Panes y Peces, de la Unidad 47 (Servicio Penitenciario de San Martín). Allí, un grupo de internos alfareros, realiza hace tres años acciones solidarias, entregando tazas en hogares, comedores escolares, escuelas rurales y otros lugares. La propuesta es invitar a personas "de la calle", a que se sumen a la pintada, y que la acción solidaria del grupo alfarero se multiplique “creando en comunidad”, o sea, con la potencia de una acción en común, con efecto transformador y multiplicador.


"Qué bien pinta la Unidad" tiene como objetivo principal, atravesar los muros de encierro, y propiciar un espacio, donde dos Grupos de personas se juntan para sumar pinceladas y colores a 30 tazas que serán donadas a otro grupo de personas que las necesitan.




El Grupo Alfarero Panes y Peces, desea compartir la potencia grupal de la acción solidaria que, aún estando privados de su libertad, los hace libres, les permite atravesar los muros y llegar al contacto humano de niños y niñas, maestros, enfermos con HIV, hogares, centros comunitarios, etc. Estamos intentando entre todos un modo vincular diferente, CREANDO vínculos nuevos. Deseamos también que esta experiencia nos permita reflexionar acerca de la necesidad urgente de comprensión y de construcción de tejido social, para poder responder como sociedad a la resolución de conflictos. Creemos que más que seguir construyendo muros, es necesario facilitar puentes.




"Durante mi participación en el esforzado, difícil, experimental y doloroso proceso de nuestro empezar a convertirnos en una comunidad, tengo dos reacciones. Una es que a veces estoy tan frustrado que me pregunto si vale la pena. Pero la otra reacción es mucho más fuerte; observo con reverencia los dolores de nacimiento de algo nuevo en el mundo. Y mi convicción de la que hablé anteriormente regresa. Si podemos encontrar aunque sea una verdad parcial, acerca del proceso mediante el cual un grupo de personas pueden vivir juntas sin destruirse mutuamente, pueden vivir juntas con una preocupación afectuosa por el desarrollo pleno de cada una de las personas, pueden vivir juntas en la riqueza de la diversidad en lugar de en la esterilidad de la conformidad, entonces puede ser que hayamos encontrado una verdad con muchísimas implicaciones."
Carl Rogers, El poder de la Persona.